Articulo del Mercurio sobre el Lindy hop en Chile


El periódico El Mercurio se hace eco de las intervenciones de Swingtiago en las calles
swingtiago en el mercurio

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Hoppers,

El Mercurio se hace eco de las intervenciones de Swingtiago en Chile. Os dejamos el extracto del artículo

Lindy hop: el regreso de un viejo estilo de baile 

La moda vintage ha llegado a las pistas de baile. Cansados de que se imponga el reggaeton, la bachata o la salsa, se ha echado mano a un baile característico de nuestros abuelos: el lindy hop, que nació en 1927 en el llamado Savoy Ballroom, durante un concurso de baile en conmemoración al famoso vuelo de Charles Lidsbergh, que unió Nueva York con París. Entonces se adoptó el nombre “Lindy” en diminutivo de Lindsbergh, y hop por el “salto” de una costa a otra. El baile, que se masificó gracias a bailarines afroamericanos que bailaban charleston, incorporaron estilos como el black bottom, el Texas Tommy y el cakewalk. Al fusionarlos, incorporando posiciones abiertas intercalándolas con otras cerradas (y que tiene un paso básico de ocho tiempos y los bailarines giran simultáneamente sobre un eje central), dio origen al lindy hop, que luego dio vida a estilos como el swing, el jive, el boogie woogie o el west coast.

El resurgimiento se ha dado con fuerza en Estados Unidos y Europa a partir de los 90, pero su apogeo se está viviendo actualmente. En Chile, al menos tres escuelas lo enseñan y, contrario a lo que podría pensarse, es transversal en edad. Álex Mollá y Laura Bell son dos españoles que llegaron a Santiago a mediados de 2014 y que, apasionados por los bailes de swing, comenzaron a hacer clases acá (bajo el nombre de “Swingtiago”) para replicar el furor que ya había en Barcelona, arrendando lugares en Bellavista, Providencia, barrio Italia y Recoleta, con seis profesores que imparten los cursos, 200 bailarines regulares que se reparten entre las clases de introducción (que dura dos meses), nivel básico (con pasos más complejos), intermedio (para quienes ya están familiarizados y quieren practicar) y avanzado (para rítmica y prepararse para ofrecer shows). Durante este mes se impartirán cursos de introducción, a $12 mil las cuatro horas, que pueden tomarse en una semana o más. “Les enseñamos la base, a que aprendan a bailar swing, a conectarse con la pareja y saltar a las pistas. Son pasos suficientes como para empezar a lucirse”, dice Bell. Y asegura: “El lindy se ha puesto en boga otra vez porque la gente quiere volver a bailar en pareja, no les convence eso de bailar solos o encuentran que la salsa o la bachata no es lo de ellos, y el lindy hop resulta más fácil de aprender para mucha gente”.

Francisca Moyano (33) asiste una vez por semana al Centre Català, en Providencia, precisamente uno de los lugares donde hacen clases el grupo “Swingtiago” (swingtiago.cl). Cuenta que siempre quiso aprender a bailar rock & roll y que al buscar se encontró con este lugar para practicar junto a su pareja. El público que asiste, en promedio, tiene entre 25 y 37 años, y van solos o acompañados. “Llevo un mes y son muchos pasos, es como aprender a hablar otro idioma, muy difícil. Por eso hay que ser bien mateo para ir practicando y aprendiendo. Personalmente, soy muy tiesa y mi pololo seco para bailar, pero acá las cosas han sido al revés”. Ella agrega que siempre vio bailar a sus abuelos y esa fue una de sus motivaciones. La otra, dice, es que “acá hay una conexión importante con la pareja, la cadera y brazos no se despegan y es el hombre quien debe llevar y la mujer es quien se deja guiar. No vamos vestidos como para la ocasión, pero estilo pin up me atrae harto también”.

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